José Antonio Linati

Enviat per Elías on Desembre 20th, 2008

Hoy sábado, 20 de diciembre, a las 10, en Granollers, se oficia el sepelio de la madre de un buen amigo. No puedo estar presente pero le envío mi solidaridad y afecto que él ya conoce.

En “La Vanguardia” de hoy, justo debajo de la esquela de la familia amiga, aparece otra de un personaje peculiar y que tuve la suerte de conocer allá por el final de los ochenta. Era José Antonio Linati. Fué un personaje importante de la burguesía barcelonesa del tardofranquismo y la transición. Es curioso que personajes como Güell de Setmenat, Josep Maria Figueras, Samaranch, Ortínez o el propio Linati, fueran superados por los acontecimientos y poco a poco, arrinconados del protagonismo político. No así de la trascendencia económica y social. Linati fué diplomático, secretario general de la Orden de Malta y persona muy influyente en diferentes ámbitos empresariales de Barcelona.

Estuve en su casa de Camprodón. Una maravilla. Recuerdo su obcecación en conseguir un mueble lacado en color verde, pero un verde muy especial: el verde Camprodón, una tonalidad de verde oscuro que se da en las coníferas de ese lugar de la montaña gerundense. Era un enamorado del Pirineo y ¡del agua!. Su paso como Director General de Aguas de Barcelona le hicieron un apasionado de los pozos acuíferos. En su casa de Camprodón tenía un pozo de agua propio que creaba un richuelo que cruzaba el jardín y llenaba un pequeño estanque y la piscina. Era un lugar de ensuño.

Hablaba muy poco de él. Sus muchos años en Londres -el Londres de los Beatles y la minifalda- le habían convertido en un gentleman. Su porte y su elegancia natural le hicieron protagonista muchas veces de eventos en todo el mundo. Marius Carol aprovechó una conversación con él para escribir la novela “El secuestro del Rey”, referida al intento por parte de unos estudiantes, a principio de la década de los cincuenta, de secuestrar la momia de Jaume I. No hace falta decir que uno de esos estudiantes era Linati. Tuvo una vida apasionante, aunque no exenta de momentos dramáticos y duros. Como todas las vidas, claro. Descanse en paz.

Ochenta

Enviat per Elías on Novembre 30th, 2008

Ayer sábado, 29 de noviembre fuimos a celebrar el ochenta cumpleaños de la madre de Feli. Comimos en un restaurante del Paralelo (”El Botón Charro”). La comida, teniendo en cuenta que éramos treinta y tantos comensales, estuvo muy bien. Unos entrantes a base de jamón ibérico -excelente-, anchoas de Palamós -cremosas, más pequeñas que las del Cantábrico pero muy sabrosas-, chipirones y pescadito frito -al estilo gaditano-, todo regado con un Albariño (para los amantes del blanco) y un Rioja -El Coto- muy aceptables. Después degustamos un extraordinario arroz con bogavante que me recordo al que comí hace ya un año largo en casa de Edi, cocinado por uno de los mejores xefs de Granollers, en Xavi Sòria.

Pero lo mejor, claro, fue el poder estar con gente que no ves sino una vez al año. Cuñados, sobrinos, novias de sobrinos…Fue una ocasión agradable de conocer los pormenores de las vidas de personas cercanas con las que llevo más de veintiocho años compartiendo vínculos familiares.

Cumplir ochenta años está bien. Da cierta prestancia. Puedes echar una mirada hacia atrás y comprobar lo que has hecho en esta vida. El resultado, que como en el fútbol, es lo que importa, está ya en el marcador de la vida.  Lo que queda de camino mejor hacerlo bien acompañado, bien pertrechado de gente que te quiera y con la mirada alta, razonablemente orgullosa de lo que has hecho.

Un día agradable, de una sencillez castellana no exenta de buenos momentos. Que podamos repetir muchos más!

Frío, el AVE y el camino al Cielo

Enviat per Elías on Novembre 27th, 2008

Amanece el día frío y húmedo con temperaturas por debajo de cero en Girona. Llego de noche cerrada a Girobox. Preparo el trabajo del día y compruebo que indefectiblemente, nada de lo previsto se cumplió ayer. Antes de almorzar me acerco por varios proveedores de la zona de Mas Xirgu. Está todo parado. No hay gente. En Girona ciudad sólo hay movimiento en la zona donde se está excavando el túnel que atravesará la ciudad para que pase el AVE. Camiones, hormigoneras, enormes columnas de hierros que penetran en la tierra arcillosa de Girona como si fuera manteca. Los comercios están mustios, la gente ni mira los escaparates. En las oficinas bancarias el único que hace algo es el encargado de las llamadas telefónicas a los infelices propietarios de las cuotas impagadas.

La gente está expectante. Pueden ser unas Navidades bastante tristes. No para todos, claro. Montilla está que se sale con lo bien que le va todo. Y todos los que viven de la sopa boba, que son legión.

Me entero del traspaso a mejor vida de un conocido a quien retiré el saludo hace seis años por diferencias irreconciliables. Hace dos veranos nos encontramos en la playa de mi pueblo. Me hizo unos gestos de saludo que no contesté. Yo sabía de su terrible enfermedad y supongo que él intentó eso tan castizo de tirar “pelillos a la mar”, que deja las conciencias más tranquilas, sobre todo en trances parecidos. Me hice el sueco. Ahora es dificil que nos volvamos a ver, fundamentalmente por dos razones: si no hay más vida que este valle de lágrimas, teniendo en cuenta que él ya está criando malvas, es imposible que nos crucemos por alguna calle de Girona, pongo por caso. Y si al final tienen razón los creyentes, sean cristianos, chiítas o budistas, veo difícil que coincidamos porque él no irá al paraíso de ninguna de las maneras: era malo de cojones. Yo -yéndome las cosas muy mal- puedo acabar en el purgatorio, que es como el limbo pero con más ajetreo, aunque aspiro a entrar en el Cielo directamente sin demasiados preámbulos. Tengo que preguntar a Mosén Carles, que es el mosén de mi pueblo, si para eso de ir al Cielo cuentan las multas de Tráfico, la declaración de la renta que hace mi abogado o la cantidad de trabajadores que he enviado al paro a lo largo de mi vida. Para mí que eso no cuenta. Espero.

Crisis

Enviat per Elías on Novembre 25th, 2008

No fa gaires mesos parlar de crisis era cosa de fachas. Els progres, els llestos, parlaven d’alentiment econòmic, d’aterratge suau i d’altres martingales. Ara tothom parla de crisis. Tothom parla en termes pessimistes. Però, què cony és aquesta crisi?, què vol dir que estem en plena recessió econòmica?. 

Fonamentalment, estar en crisi vol dir viure a sobre d’un filferro i en perill de caure. Vol dir haver-se d’estar de coses que fa pocs mesos ni ens paraven a pensar, vol dir que allò bàsic -la feina, un sou, un pla d’estalvi, el pagament de la hipoteca, les vacances- pot convertir-se en res o en quelcom inassolible. Estar dins d’una crisi econòmica com aquesta vol dir que allò que vingui serà molt diferent a allò que hem deixat enrere. Les crisis són temps de transició, el pas d’un estat general de benestar més o menys relatiu a un altre de penúries, pobresa i malestar. És el que toca. 

I quan diuen que la crisi durarà un any, o dos, o tres, estan donant una idea d’allò que qui ho diu voldria. Perquè ningú sap de cert el temps que pot durar un estancament com el que estem vivint. Ningú. I fer prediccions de quelcom incognoscible  és temerari. I absurd. 

A partir d’avui reprenc els comentaris d’aquest blog amb la idea que sigui fidel reflexa d’un temps i d’una societat que comença a plantejar-se què hi havia de cert en les bases més intocables del sistema, quan no és el mateix sistema el que comença a trontollar. ¿Qui tornarà a creure en els bancs? ¿Valdrà la pena deixar-se la pell per uns sous que no garanteixin una mínima estabilitat? ¿Podrà un país com Espanya mantenir cinc mil.lions d’aturats?. 

A partir de demà, aquest serà un quadern de viatge a través de la crisi, on els personatges serem aquells que ens movem pels atzarosos camins de l’empresa privada. I veurem, des d’una òptica simple la complexitat del moment. Demà els hi explico. 

 

 

Pesadísimos

Enviat per Elías on Juliol 10th, 2008

Cuando se acaban los temas interesantes, algunos sectores de la prensa más canallesca, en el más puro estilo Hearts (aquel que dijo a un corresponsal “usted escriba que la guerra ya la pongo yo”), se reinventan cada día. Ahora lo hacen con un Manifiesto presuntamente escrito por unos “intelectuales” y firmado por algún famosillo en esto del escribir. El Manifiesto de marras pretende defender “la lengua común” de los particularismos lingüísticos de esta patria nuestra. Es una chapuza deleznable, mal escrita, rimbombante hasta la náusea y de una miopez intelectual que apabulla. El listo que lo ha escrito -me importa un huevo si es Vargas Llosa, cosa que dudo, o cualquier otro espabilado- se ha cubierto de gloria. Y le ofrece una munición de oro al victimismo catalán, tan falto últimamente de hostias españolas que llevarse a la cara, con lo que me huele a mi que esto del manifiesto es una nueva gilipollez de Pedro J., Losantos y demás secuaces, en esa cruzada irredenta por acabar de derrumbar el sólido edificio constitucional del 78. Se lo han tomado en serio estos pájaros. El próximo manifiesto que lo hagan sobre el “baile común de todos los españoles” (las sevillanas o las jotas, que me importa otro huevo), lo importante es que no se bailen tantas sardinas -digo, sardanas-. Mi querida Alicia ya tiene una primera tarea: desmarcarse de semejante bodrio y defender la inmersión lingüística como una herramienta utilísima para la cohesión social. Eso sí que dejaría a la Nebreda en fuera de juego. Venga, Alicia, que tú puedes!.

Pues claro que sí: ¡España!

Enviat per Elías on Juny 28th, 2008

Tan futbolero como soy y el jueves me perdí el España-Rusia. Tenía una cena en Mataró con unos amigos y no quise que nada pudiera pasar por encima de un compromiso previamente adquirido. Ni siquiera el emocionantísimo partido de semis y que por lo visto, fue el mejor partido de la selección en años. Uno de los amigos -independentista catalán- vino a la cena con una camiseta de Rusia. Mientras cenábamos, mi mujer a través de SMS, me informaba de cómo iba el partido. El resultado hizo que muchos se alegraran y otros, quizás los menos, lo vivieran con la indiferencia propia del que no tiene nada en común con lo que representa la selección española. Yo me sentí muy bien: tengo la gran suerte de tener ese sentimiento que algunos denominan patriotismo - otros, nacionalismo-  y que, como todos los sentimientos, son imprevisibles e inevitables: lo tienes o no lo tienes. Pues yo, sí lo tengo. Vibro con los éxitos de España en cualquiera de las actividades humanas y me siento muy feliz cuando España sobresale, como ahora con el fútbol.

Decía que los sentimientos son inevitables pero también es verdad que son perfectamente dominables. Llevar un sentimiento a cotas de violencia o fanatismo sólo conduce a la derrota, a la insatisfacción. Es un inmenso error.

Debemos respetar con toda la máxima indiferencia de la que somos capaces a aquellos que nos quieren demostrar lo equivocados de nuestros sentimientos: el jueves se exclamaban algunos de la cantidad de petardos y cláxons que se oían por las calles de Cataluña a resultas de la victoria futbolera. Pues sí señor. Hay millones de catalanes que se sienten bien siendo españoles. Y cuando tienen oportunidad, lo celebran como el que más. Por supuesto que Urkullu y Puigcercós no quieren la victoria de España. Ellos tienen sus sentimientos, tan respetables como los nuestros, y los expresan con claridad. La diferencia debiera estar en que ellos son anti-españoles y nosotros ni queremos -ni podemos- ser anti-algo. Disfrutemos con nuestras victorias y éxitos y dejémosles mordiéndose las uñas por los siglos de los siglos. Amén.

Revetlles

Enviat per Elías on Juny 26th, 2008

No ho faig per afany de protagonisme ni per tal de fer-me passar per estrany, però fa alguns anys que passo de les revetlles. Quan érem més joves, fugíem a les illes (Canàries, Balears, Seychelles). Ara, en plena maduresa, passem el dia 23 de juny navegant pel litoral i mirem de fondejar en alguna badia tranqui-la per passar la nit més llarga -i sorollosa- de l’any. Aquest any, viàrem ancorar davant de la platja de Castell. Ja de nit tancada, escoltàvem llunyans,  els petards i la fressa de les festes de Palamós i rodalies. Asseguts a la popa, amb la taula parada, sentíem el xapoteig dels peixets que encuriosits saltaven per veure’ns i endevinar què dimonis fèiem allà. No érem els únics. Dins la badia de la platja, a la part nord, a redós de possibles vents incontrolats, restaven ancorats tres vaixells més, tots ells velers. Es veia la llum de les diferents popes on la gent sopava i gaudia de la tranquil·litat dionisíaca d’aquest recó. Cap a terra, veiem les llums de diferents colors que rebentaven al cel, i al poc, un so ronc, apagat, llunyà, ens recordava que encara queden beneits capaços de cremar un munt d’euros per fer més fressa que ningú. A Castell, la revetlla és altre cosa. Desprès de beure’ns la primera ampolla de “La Gran Dame” de Veuve Clicquot, per acompanyar uns extraordinaris raviolis de marisc portats directament des de Roma aquell mateix dia, encetem la segona per acompanyar una coca de Sant Joan extraordinària, feta per l’acreditada pastisseria Vil.laromà de Palamós. Eren més de les dotze que van baixar al camarot de proa per recollir-nos. Obrí l’escotilla que dona els nostres caps i vaig tornar a veure el cel de l’Empordà, tal com m’agrada: estrellat, nítid, fresc. El “Lauramar” es movia suament amb aquell vaivèn que desprès continues notant estant a terra durant hores i que tant m’agrada.
Com cada revetlla, recordem les coses que hem estat capaços de fer amb tal de fugir de la xirinol.la paranoica de les revetlles. Coses realment increïbles. Sense anar més lluny, l’any 85 varen muntar una cerimònia matrimonial que va servir d’excusa per fugir del món i volar entre cohets, bengales i piules a Formentor.
D’aquí dos anys, si superem la crisi,haurem de fer alguna cosa especial. Tot menys anar de revetlla. Of course.
 

 

Perruquers

Enviat per Elías on Juny 21st, 2008

Durant anys he estat client de la petita perruqueria del meu poble. És un local petit, acollidor, amb dues cadires mecàniques posades una al costat de l’altre i amb dos miralls just al davant. Un petit prestatge a on el perruquer posava els seus estris i que sempre estava ple de esprais, pintes i alguna revista antiga. Darrera d’aquestes cadires hi havien dos sofàs d’aquells dels anys 70, sense braços, baixets, de teixit fosc, molt gastat. Entre mig hi havia una taula a joc, baixeta a on hi havien un recipient amb diversos cigarrets i un cendrer. Els cigarrets eren un obsequi del perruquer envers els seus parroquians. Qui més s’aprofitava d’ells era en Tano, un noi amb un cert retard mental i que no tenia cap vergonya a l’hora de pispar algú cigarret al pobre Joan, el perruquer,  entrant a la perruqueria quan més ocupat estava el bon artesà. 

Joan era un home tosc, fort, sense modals gaire acurats, però tallava bé els cabells. I cobrava un preu més que just. Les patilles i el coll les retallava amb una navalla esmoladíssimes que de forma destra i segura, feia passar amunt i avall del cap. En un plis-plas tenies el pel del coll ben retallat i les patilles uniformes i a la mida. Però la seva forma d’agafar la navalla feia basarda. Pasava la fulla esmolada a pocs mil·límetres de la jugular, com si res. Un dia vaig veure, aterrat, que anava a les llistes d’ERC a les municipals i vaig decidir canviar de perruquer.  Va influir també un cert tremolor a la ma dreta cada dia més notori per part d’en Joan que feia un autèntic exercici de risc retallar les patilles i el coll. La relació entre el sobtat tremolor a la ma i la seva militància a ERC, tot i que existeix, no la he sabut trobar. 

Vaig anar a Palamós. El poble gran, a on hi ha de tot. Un dissabte al matí, dia de mercat, desprès d’un esmorzar frugàs, lleuger, a base de peix fregit, enciam, tomàquet i ceba ben amanits i regat amb un vi de Calonge, sòlid, fresc i afruitat, com tots els que fan per aquests rodals, vaig entrar a Cebado del carrer Vincke. Era la primera perruqueria que vaig trobar. 

A l’entrada una noia t’apunta el nom i cognoms en un ordinador i et fa passar a una cadira articulada de les moltes que hi han disperses pel gran local. Jo li proposo d’anar directament a rentar-me el cap, però m’informa que primerament passarà l’oficiala a estudiar el meu cabell i a que li expliqui el que vull. Un pel astorat li comento a l’oficiala -”¿vol un cafè?” em talla dolçament- que vull un tall normal, contundent  pels costats i una mica generós a la zona a on el cabell és menys espès. Com George Cloony, més o menys. Desapareix uns minuts i torna amb un àlbum de fotos a on George Cloony apareix en primer pla en diferents poses. Somric i li previnc que els meus comentaris no s’han d’agafar sempre ben bé al peu de la lletra. Crec que no m’escolta. Acabo finalment al rentacaps no sense haver d’explicar a altra noia les meves preferències tèrmiques respecte l’aigua. I comença el rentat del cap. Acostumat a la contundència i poca finor d’en Joan, les mans d’aquella noieta semblaven pa d’àngel acaronant la meva cocorota. Però de sobta, les carícies comencen a ser més pausades, lentes, suaus: m’agafa tot el cap amb les mans i comença a girar els seus dits per entre el meu cabell de forma clarament provocativa. Segueix el seu massatge i començo a trobar-me violent, més que res, perquè hi ha molta gent al voltant i el que està fent aquesta noia em sembla insinuant. Miro al meu voltant i ningú fa cas. Dissimulen, que jo crec. Vull aixecar-me però un raig d’aigua freda em torna a puesto. “¿Està bé així?” em diu la rentadora. No sé que dir-li: - Home, anaves molt bé… però aquesta aturada, tan en sec… Ni cas. Aquí ningú t’escolta. 

Sense treva em veig assegut a la cadira multiforme i una altra noia comença a tallar-me els cabells. Les patilles i el coll ho fa amb una màquina  d’aquelles d’esquilar bovins, però més petita. El tall és perfecte i mentre treballa, la noia m’explica que és d’Extremadura -”¡què casualitat, yo también!”, li dic mentint per darrera vegada. Fem una repassada per l’agroeconomia del Valle del Jerte i per la política de restauració de la Junta de Extremadura en les excavacions arqueològiques de Mèrida i sense adonar-me, ja tinc el cabell tallat. 

M’empastifen amb diversos esprais i m’envien de nou al mostrador de l’entrada, a on m’espera la primera noia de totes amb el mateix somriure de totes: 23 euros amb 45 cèntims, més del doble del preu d’en Joan. I segueixo sense semblar-me gaire al Cloony.  Rajoy demana diàleg. Jo li dono tota la raó: començaré per dialogar amb en Joan a veure si aconsegueixo anar tranquil a la seva perruqueria. Em de tornar al centre urgentment. 

 

 

Rellotges

Enviat per Elías on Juny 17th, 2008

Això de mesurar el temps és cosa humana des de sempre. Les civilitzacions antigues es conformaven amb comptar els dies i així podien saber en quina estació de l’any es trobaven. A partir de l’època medieval, les esglésies, amb les seves campanes, donaven les hores en funció de la litúrgia corresponen: l’hora de l’Àngelus, les 12 del migdia, obligava a pregar un Avemaria. Tanmateix, per aquesta època es van començar a construir rellotges de sol. No era fàcil, doncs la instal·lació de la vareta que amb la seva ombra determinava l’hora exacta en que es trobava el dia, era feina de mestres amb coneixements d’astrologia, matemàtiques i física. Sinó, no podem explicar l’exactitud d’alguns rellotges fets al segle XV o XVI. 

Particularment, el que més m’ha fascinat d’aquests rellotges és la frase que l’acompanya sempre. A l’església de Sant Martí de Provençals, envoltat d’edificis construïts als anys seixanta i setanta, vaig trobar dues joies del segle XVIII. Són dos rellotges de sol senzills, instal·lats a la façana de la casa adossada a l’església. Estan posats en parets contigües, formant 90º de forma que des de que surt el sol fins que se’n posa, o un o altre marquen l’hora. El primer en rebre el sol, encarat a l’Est té escrit: “Jo sense Sol i tu sense fe, no valem res”. És ben cert. La frase està relacionada a la fe religiosa, però es pot aplicar a qualsevol fe: la fe en un mateix, poso per cas. La fe en determinada ideologia, la fe en determinats objectius. Sens dubta, sense fe, la vida no val gaire cosa. És un rodolí entranyable i casolà però amb contingut. 

L’altre rellotge, el que marca les hores més baixes del dia té escrit: “El temps passa, camí de l’eternitat”. El dia que vaig poder llegir aquesta frase per primer cop era un dissabte de gener. Era nit tancada, per tant el rellotge no funcionava. Feia fred. El cel era molt net i ple d’estels. Per sobre del rellotge, una bombeta d’aquelles antigues, de llum molt pàl·lida i groga, era l’única il·luminació. Tanmateix, provocava una petita ombra al rellotge, que feia que marqués sempre la mateixa hora. Les pedres de l’església, la casa adossada amb les parets antigues i el carreró que formaven i que s’adentrava a la ciutat, eren coses d’altres temps. Però certificaven que, efectivament, el temps passa, camí de l’eternitat. 

 

 

Incertidumbres de un domingo lluvioso

Enviat per Elías on Juny 1st, 2008

Amanece el domingo con las calles del pueblo mojadas. Una masa de nubes grises está instalada a pocos metros del suelo y convierte la luz natural en un efecto fantasmagórico, espectral. Si estuviéramos en enero o febrero, hoy me quedaría en casa sin salir, arropado en el sofá y leyendo a Pla.

Pero estamos ya en junio, el mes del solsticio, de la fiesta del fuego y de la luz, el mes donde mejor se pueden admirar los paisajes del Empordà. En junio la luz es transparente y nítida, potencia los colores básicos y crea paisajes espectaculares. Inyecta optimismo y ganas de vivir. Es el mes del primer baño en Monestri, de los paseos en barco al atardecer, cuando la bahía de Palamós proyecta una paz silenciosa sólo perturbada por el chapoteo de algún pagell, algún sardo o cualquier otro pescado que salta sobre la estela del barco para comprobar quienes osamos adentrarnos en su territorio. Es el mes de las tardes plácidas de domingo, sin fútbol, sentados en la mesa del patio trasero, a la fresca, tomando café, charlando y viendo a los pequeños revolotear con sus cosas.

Hoy, domingo y primer día de junio, no será de los plácidos atardeceres. Las rogativas de los descreídos políticos han dado sus frutos y la lluvia no nos deja desde hace un mes. Hoy será un día de estar por casa, ordenar estantes, escuchar música y leer tranquilamente. ¡Qué dura es la vida a los 49 años!. ¡Valor, Elías!